Tu empresa ya tiene una cultura. De hecho, tú la diseñaste (aunque no te hayas dado cuenta).
En una junta de resultados trimestrales el CEO hace una pregunta incómoda y todos proceden a cubrirse el trasero. Lo que haga el CEO ante esta situación, determinará si la cultura mejora o se mantiene en un bucle.
Uno de los sesgos más comunes que llego a ver en mi práctica es la falta de consciencia de algunos CEO´s respecto a su impacto en la cultura de la empresa. Muchos lo entienden a medias. Otros ni piensan en ello. Y más de uno delega la responsabilidad de una cultura exitosa a su staff o peor aún, a Recursos Humanos.
Cultura es cómo nos comportamos en el día a día, cómo nos comunicamos, cómo enfrentamos retos y salimos adelante. Y gira en gran parte alrededor de jerarquías y cómo responde cada uno desde su posición en el organigrama y su contribución a la empresa con lo que tiene a su disposición. Por eso es tan importante el rol del CEO en el diseño e instalación de la cultura.
De vuelta a la junta. El CEO estalló y enunció a cada asistente lo que dejaron de hacer. Remató diciendo: “¡Siempre les digo y nunca escuchan!”.
Si bien a veces es necesario un manotazo en la mesa; hacerlo seguido sólo causa fastidio, apatía o estrés crónico dependiendo del carácter de cada quien. Una persona exasperada, es menos productiva. Una persona asustada, comete más errores. Estas y diversas otras dinámicas, emanan directamente de la interacción del CEO con su gente.
Intencionalmente o no. Nuestro amigo CEO está creando una identidad y una narrativa que su gente termina por cumplirle. Y siguen viviendo “El día de la marmota”* como si fuera un gag recurrente de sitcom televisiva. “Mi CEO no es claro, lo malentiendo y me regaña”. Y así viven.
Tu empresa tiene una cultura. De crecimiento o de apuntar dedos. Burocrática o desordenada. Autónoma o donde no se mueve un dedo si el jefe no lo indica.
Lo interesante es cuando tu empresa empieza a crecer y requieres mayor profesionalismo. Para una PyME que ha crecido como ha podido, esto puede ser extraordinariamente complejo. Porque ya tiene una identidad propia. En ella interactúan y colaboran personas de diferentes familias, religiones, ideologías, heridas psicológicas, escuelas y estratos sociales.
Por eso en INVIRTUS nos especializamos en ayudar a PyMEs que se ven estancadas por el choque cultural de diferentes personalidades y maneras de hacer las cosas. Y no basta con mandar a tus gerentes a cursos de liderazgo. Se debe trabajar desde las creencias, la filosofía y los procesos críticos para lograr un cambio profundo de su identidad personal y organizacional.
En otro universo, nuestro CEO fue firme y claro. Primero se hizo responsable a sí mismo de no haber sido suficientemente claro antes. Después invitó a cada uno de los asistentes a enunciar qué pueden hacer mejor hacia adelante. Dijo “Bien. Pues hagamos eso. Pongamos fecha y responsable. Gracias por su compromiso, sé que tengo un equipo fuerte y resiliente. A la próxima, espero algo mejor.”
Antes de tu próxima junta de staff o resultados pregúntate de qué manera estás impactando la cultura de la empresa. ¿Cómo reacciona la gente cuando actúo de una manera u otra? ¿Qué podría cambiar en mi interacción en la próxima junta para impactar positivamente en la cultura?
La cultura de tu empresa no siempre es como piensas. Sino cómo reacciona el sistema cuando haces la pregunta incómoda.
*Película “Groundhog Day” con Bill Murray